-El Cielo en la fe
Lo compuso Isabel hacia mediados de agosto de 1906, cuando le quedaban tres meses de vida. La destinataria es su hermana Margarita, a la sazón casada y madre de dos niñas. Isabel quiso ofrecer a su hermana una especie de testamento espiritual, la última ofrenda, la postrera y definitiva ayuda para su camino espiritual. Es la propuesta de un ideal de vida cristiana que Isabel le hace a su hermana, y con ella, por extensión, podemos decir que a todos los laicos, como muy bien observó el P. Philipon cuando escribía:
"Este primer retiro de Isabel de la Trinidad es un apelo a los laicos, una llamada a la más alta santidad. De hecho no ha sido compuesto para una monja de clausura, sino para una madre de familia... Adaptándose a las condiciones de Margarita, que vive en el mundo, y sin disminuir absolutamente el ideal cristiano, Isabel ha intentado ayudar a su hermana menor a realizar en el hogar familiar una vida espiritual toda iluminada por la presencia de Dios. Para ello le ha desvelado el secreto de su propia y personal vida de intimidad con el Señor, mostrándole 'cómo encontrar el cielo en la tierra' ".
Miguel Valenciano Santos
Revista de Estudios Carmelitanos
Monte Carmelo Vol. 114, nº3