B. Isabel de la trinidad
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7 de junio de 2009

La felicidad posible

...La felicidad está más cerca de lo que nunca podemos llegar a imaginar: la llevamos dentro de nosotros mismos. Sólo hay que animarse a buscarla, a dejar que brote desde dentro y empape nuestro vivir cotidiano. Eso sí, como nos lo recalca Isabel, no es algo que vayamos a experimentar con nuestros sentidos exteriores, sino morando en nuestra propia interioridad...

El cielo en la tierra
Por Francisco Javier Sancho Fermín, O.C.D.

13 de mayo de 2009

Acompañada por Jesús

...Este encuentro le ayudó a no dejar crecer el recelo en su interior contra la continua oposición de la madre a la realización de su vocación de carmelita. Con Jesús aprendió a amar y a sanar. Es admirable la actitud de Isabel Frente a su madre, sobre todo cuando ya entra en el Carmelo, Buscó por todos los medios lleva a su madre a que descubriese en su interior la presencia sanadora y amorosa de Dios...

El cielo en la tierra
Por Francisco Javier Sancho Fermín, O.C.D.

Desarrollar el sentido de la trascendencia

Cuando alguien ha vivido su infancia en un ambiente más o menos religioso, y se le ha enseñado a orar, facilmente desarrolla el sentido de la trascendencia para comunicarse con Dios...
...En Isabel lo percibimos con claridad. El rezar se fue convirtiendo en oración, es decir, en encuentro personal en su interior. Sólo tenía que cerrar los ojos para mirarse dentro y alli descubrir a Jesús. El haberlo descubierto en una edad temprana favoreció que pronto entablase con Él una amistad profunda...

El cielo en la tierra
Por Francisco Javier Sancho Fermín, O.C.D.

5 de mayo de 2009

Perseverancia de Isabel

...Despues de muchas luchas y gracias a la perseverancia en su objetivo, Isabel consiguió obtener el permiso materno para entrar en el Carmelo; un permiso condicionado a cuando cumpliera la mayoría de edad, -los 21 años por entonces-, y con el sueño de que mientras tanto desistiría de su proposito. De hecho, hasta hubo intentos de proporcionarle un buen matrimonio. Tampoco le permitió la madre que visitara el Carmelo, muy cercano a su casa, hasta después de cumplir los 19 años de edad Isabel había tomado su decisión con 14 años de edad. Las circustancias posteriores le sirvieron para madurar y afianzarse más aún en su vocación...

El cielo en la tierra
Por Francisco Javier Sancho Fermín, O.C.D.

4 de mayo de 2009

Adolescencia y juventud de Isabel

La adolescencia y juventud de Isabel se vieron marcadas por dos elementos que conquistaron gran fuerza en ella: suintenso amor a Cristo y su desbordante afectividad. Sus cartas y escritos de adolescencia y juventud testimonian fehacientemente estos dos elementos. El torrente de afectividad que brota de su interior correrá por los únicos ámbitos donde se mueve: el de su interioridad y el de las amistades con las que se cruza en su camino.
El sucesivo profundizar en su interioridad, el descubrirse habitada por Dios, forjarán en Isabel su camino vocacional. Descubrió a Cristo como su gran amigo, y a él quiso entregarse plenamente: fue su primer y gran amor. Profndamente enamorada de Él Isabel se sintió llamada al Carmelo...

El cielo en la tierra
Por Francisco Javier Sancho Fermín, O.C.D.

21 de enero de 2009

Escritos Espirituales -2-

Epistolario

Un dato que es necesario resaltar es el echo de que de las cuarenta y nueve personas a las que Isabel escribe desde el Carmelo, treinta y dos son seglares...
Es sumamente significaivo el hecho de que Isabel desarrolle la mayor parte de su relación epistolar con seglares. Cierto que ella se carteaba tambien con otras personas, como el canónigo Angles o el seminarista Chevignard, pero es elocuente que el grueso de su corespondencia se lo lleven los laicos, porque esto significa que en ellos Isabel encuentra interlocutores válidos para compartir su propia experiencia espiritual, sabe que puede ser comprendida, y por eso, comunica con ellos...
...Lo más íntimo y singular de su propio camino de fe.

Miguel Valenciano Santos
Revista de Estudios Carmelitanos
Monte Carmelo Vol. 114, nº3

20 de enero de 2009

Escritos Espirituales -1-

-El Cielo en la fe

Lo compuso Isabel hacia mediados de agosto de 1906, cuando le quedaban tres meses de vida. La destinataria es su hermana Margarita, a la sazón casada y madre de dos niñas. Isabel quiso ofrecer a su hermana una especie de testamento espiritual, la última ofrenda, la postrera y definitiva ayuda para su camino espiritual. Es la propuesta de un ideal de vida cristiana que Isabel le hace a su hermana, y con ella, por extensión, podemos decir que a todos los laicos, como muy bien observó el P. Philipon cuando escribía:
"Este primer retiro de Isabel de la Trinidad es un apelo a los laicos, una llamada a la más alta santidad. De hecho no ha sido compuesto para una monja de clausura, sino para una madre de familia... Adaptándose a las condiciones de Margarita, que vive en el mundo, y sin disminuir absolutamente el ideal cristiano, Isabel ha intentado ayudar a su hermana menor a realizar en el hogar familiar una vida espiritual toda iluminada por la presencia de Dios. Para ello le ha desvelado el secreto de su propia y personal vida de intimidad con el Señor, mostrándole 'cómo encontrar el cielo en la tierra' ".

Miguel Valenciano Santos
Revista de Estudios Carmelitanos
Monte Carmelo Vol. 114, nº3

6 de enero de 2009

Renovad la "Presencia de Dios"

Conociendo como conoce el corazón humano, Isabel sabe lo facil que es perder el contacto con el Señor, olvidarlo largo tiempo. Por eso insiste en que nos volvamos frecuentemente a Dios ; en que nos sumerjamos una y otra vez en Dios; en que muntipliquemos los momentos gratuitos dedicados a estar atentos a Él . El ritmo puede ir en aumento. Volvernos "de vez en cuando" hacia Dios, "muchas veces a lo largo de la jornada". A otros los aconseja que oren "con frecuencia". Ella misma busca "vivir unida a Dios de la mañana a la noche y de la noche a la mañana" (C123).

Revista Orar 130
Monte Carmelo

4 de enero de 2009

Vigilad. Estad atentos

El interés por las realidades de la fe debe ir acompañado de una atención vigilante a la presencia de ese Dios que se entrega a nosotros. Sin atención, no podrá haber un trato auténtico y duradero. Sólo podemos amar lo que conocemos. y sólo valoramos lo que amamos en la medida en que le sigamos prestando la atención necesaria. Tenemos que "avivar nuestra fe" (C 122), dice Isabel. "Tomad conciencia" del Dios que está ahí. Entender cómo nos ama" (C243)
Podemos ponernos en contacto con Él con toda confianza: "Es muy sencillo: no hacen falta hermosos pensamientos, basta con dejar hablar al corazón" (C273). A su hermana Guita, Isabel le explica que para orar no hacen falta libros eruditos: "Coge el Crucifijo, míra, escucha" (C 93). Para ella, el "libro preferido" entre todos los demás es "el alma de Cristo, ella me revela todos los secretos del Padre" (NI 12).

Revista Orar 130
Monte Carmelo

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